Hace poco más de 10 años, a finales de julio de 2016, se celebraba la convención nacional del Partido Demócrata. En una escena que quizás pocos recuerdan, la cómica Sarah Silverman llamaba ridículos a aquellos seguidores del socialista Bernie Sanders que se negaban a apoyar a Hillary Clinton.
Sanders contaba con un gran apoyo y muchos de sus seguidores decían que sus opciones eran «Bernie o nada». Finalmente, Clinton fue nominada como candidata demócrata a la presidencia y algunos dentro del partido temían que esta fractura les pudiera costar la presidencia.
Ahora, diez años después, una situación similar se plantea en Míchigan, pero con los roles invertidos. El candidato elegido por los votantes es un progresista y son los moderados los que amenazan con no votarle, arriesgando así la carrera.
Hablemos de ello.
🗳️ Contexto
El pasado martes 4 de agosto se celebraron las primarias1 demócratas al Senado por Míchigan. Al igual que ha pasado a lo largo del año en múltiples carreras, estas primarias se convirtieron en una pugna entre el establishment2 y el movimiento progresista del partido.
El establishment del partido había elegido a la moderada Haley Stevens como su candidata predilecta. Stevens, miembro de la Cámara de Representantes desde 2019, construyó su campaña en torno a la defensa de la industria del automóvil frente a los aranceles de Trump y a la promesa de bajar los precios.
Contaba con el respaldo del ala más institucional del partido. Entre sus apoyos estaban la expresidenta de la Cámara Nancy Pelosi y el senador saliente por Míchigan, Gary Peters.
Abdul El-Sayed, médico y exdirector de Salud de Detroit y del condado de Wayne, resumía su campaña en tres ideas que repetía en cada mitin: sacar el dinero de la política, poner dinero en el bolsillo de la gente y aprobar un sistema de sanidad pública universal.
El-Sayed era el candidato progresista de la carrera, pero no socialista. Él evitaba la etiqueta y se definía como capitalista.
A medida que avanzó la campaña, los números de El-Sayed en las encuestas siguieron mejorando, hasta el punto de que el establishment del partido empezó a temer que Stevens pudiera perder.
Para evitarlo, gastaron millones en ella. Según los datos de AdImpact, grupos de acción política gastaron 26,9 millones de dólares en emitir anuncios a favor de Stevens desde el 1 de julio hasta el día de la primaria. Casi 27 millones contra los 2 millones que habían invertido grupos a favor de El-Sayed.
Estos anuncios, una larga campaña y muchos discursos que mostraban a ambos bandos como opuestos en redes sociales y programas de televisión han creado una aparente fractura entre los dos electorados.
📰 La noticia
El martes, El-Sayed ganó la primaria y será el candidato del Partido Demócrata al Senado por Míchigan.
🤝 El reto
Ahora, igual que en 2016, solo que con las facciones políticas al revés, el reto para los demócratas es unir al partido y evitar que haya moderados que no vayan a votar solo porque El-Sayed es el candidato.
Stevens, que perdió la primaria, se apresuró el miércoles a unirse a El-Sayed:
«Amo Michigan y estoy muy orgullosa de haber dado un paso al frente para servir a mi comunidad. Hace unos momentos he hablado con Abdul para ofrecerle todo mi apoyo en nuestra campaña para derrotar [al candidato republicano al Senado] Mike Rogers este noviembre», dijo la demócrata.
El partido ya está cerrando filas en torno a El-Sayed, algo que quedó patente en el abrazo con Stevens el jueves, durante un evento que buscaba unir a los demócratas detrás de su candidato.
Aun así, los republicanos van a intentar exprimir esta división para desmovilizar a los votantes demócratas o invitarles a que voten al republicano Mike Rogers.
En su primer anuncio contra El-Sayed, los republicanos lo muestran como un extremista y aprovechan su nombre completo para añadir temor al votante moderado: «Abdulrahman Mohamed El-Sayed, el candidato más radical», proclama el anuncio.
📊 ¿Dan los números?
Según mostraban las encuestas previas a las primarias, entre El-Sayed y Stevens, solo Stevens lograba ganar al candidato republicano. Muchas de ellas reflejaban cómo los demócratas o personas que votaron a Kamala Harris en 2024 eran menos propensos a votar al demócrata si ese era El-Sayed.
Sin embargo, algunos analistas electorales como G. Elliott Morris aseguran que la diferencia entre uno y otro no era tan masiva como mostraban algunas encuestas.
Si quiere ganar, El-Sayed necesita llevar a cabo una campaña rápida de unificación del partido. Si logra hacerlo, en un entorno electoral desfavorable para los republicanos y en un estado clave, puede ganar.
Si, en cambio, los republicanos logran impedir que se forme un consenso en torno a El-Sayed, el republicano Rogers tiene las de ganar.
De momento, las encuestas solo nos dejan claro que la carrera será intensa y que está MUY ajustada.
❓ Lo que está por venir
Los próximos meses pondrán a prueba si el Partido Demócrata cierra filas en torno a sus candidatos progresistas o si opta por darles la espalda. El siguiente reto está en Wisconsin, donde Francesca Hong, una socialista democrática, podría ser elegida el próximo martes como la candidata del partido a la gubernatura del estado.
La victoria de El-Sayed plantea un reto similar al que dejó la del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y al que podría dejar la de Hong el próximo martes: la división del partido.
Algunos grupos de demócratas moderados temen que las victorias de los progresistas y socialistas a lo largo de estos próximos dos años estén allanando el camino para que un progresista se haga con la candidatura presidencial del partido en 2028 y luego acabe perdiendo las elecciones generales por esta división. Como ocurrió en 20163.
Según relata el periodista Shane Goldmacher en The New York Times, el grupo centrista Third Way va a invertir 15 millones de dólares hasta 2028 para «hacer comprender a los progresistas los riesgos que entrañan algunos de los puntos más radicales del programa oficial de los Socialistas Democráticos de América (DSA)4».
Eso sí, insisten en que no van a atacar a ningún candidato en concreto, sino a la plataforma del DSA.
Habrá que ver cómo se desarrolla esta posible fractura dentro del partido. Y tú, ¿crees que los demócratas moderados acabarán apoyando a El-Sayed en noviembre? Te leo en los comentarios.
En una nota personal, te diré que estoy impaciente por vivir el eclipse del próximo día 12. Si me lees desde España, ¿lo vas a ver? ¿Desde dónde? Y si me lees desde otra parte del mundo, ¿alguna vez has visto un eclipse total? Cúentame.
Espero que tengas un muy buen viernes.
Primaria: elección interna de un partido para elegir a su candidato antes de las generales.
Establishment: la cúpula dirigente y más institucional de un partido.
No digo que Clinton perdiera en 2016 por culpa de los progresistas, pero es innegable que la división en el partido pudo perjudicar a Clinton.
DSA: la mayor organización socialista de EE.UU., que respalda a candidatos demócratas afines a su programa.








Super interesante!!!!! Muchas gracias Mario, es un placer leer tus piezas!!!
Qué forma más creativa de hablar de política, detallazo lo de las cartas!!